En éste proceso de la fotosíntesis, tienen lugar reacciones
dependientes de la luz, como son por ejemplo la producción de ATP y de NADPH; y
reacciones independientes de la luz, que emplean la energía producida por las
primeras en la fijación de CO2 y en la formación de glúcidos principalmente.
Los cloroplastos son orgánulos con forma de disco, de entre
4 y 6 m de diámetro y 10 m o más de longitud. Aparecen en mayor cantidad en las
células de las hojas, lugar en el cual parece que pueden orientarse hacia la
luz. Es posible que en una célula haya entre cuarenta y cincuenta cloroplastos,
y en cada milímetro cuadrado de la superficie de la hoja hay 500.000
cloroplastos. Cada cloroplasto está recubierto por una membrana doble. El
cloroplasto contiene en su interior una sustancia básica denominada estroma, la
cual está atravesada por una red compleja de discos conectados entre sí,
llamados lamelas. Muchas de las lamelas se encuentran apiladas como si fueran
platillos; a estas pilas se les llama grana.
La capacidad que tienen los cloroplastos para reproducirse a
sí mismos, y su estrecha similitud, con independencia del tipo de célula en que
se encuentren, sugieren que estos orgánulos fueron alguna vez organismos
autónomos que establecieron una simbiosis en la que la célula vegetal era el
huésped.
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