La fotosíntesis es la base de la vida actual, ya que de ella depende la oxigenación del planeta y la alimentación de todos los seres vivos, es decir, los hervíboros en forma directa y los carnívoros y carroñeros de forma indirecta.
Pero a pesar de la importancia de la fotosíntesis, sólo la realizan unos cuantos organismos que contienen la "maquinaria" molecular necesaria para aprovechar la abundante energía proveniente del sol. Estos organismos que son casi todas las plantas, algunas bacterias (las cianobacterias, antiguamente conocidas como algas verdeazules) y protistas. Los organismos fotosintéticos son capaces de convertir agua y dióxido de carbono de carbono o algún otro compuesto (compuestos inórganicos) que le proporcione protones (H+), utilizando la energía del Sol, para convertirla en compuestos precursores de carbohidratos, ATP (compuestos orgánicos) y desechando O2, que es un gas que la mayoría de los seres vivos utilizan para la oxidación de compuestos orgánicos.
En algún momento, cada átomo de carbono de nuestro cuerpo ha sido parte de un organismo fotosintético y ha sido procesado por ese organismo a partir de CO2, y de la energía solar. Las moléculas que contienen carbono producidas mediante fotosíntesis representan más del 94% del peso seco de los organismos vivos. Éstas se combinan con otros minerales del suelo para producir los muchos y diversos tipos de moléculas presentes en un organismo vivo. Cuando fallecemos, el cuerpo termina convirtiéndose en CO2, agua y algunos minerales. Estas sustancias se utilizarán de nuevo en la fotosíntesis.
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